Las montañas de Alto Sil albergan los principales cantaderos de urogallos del Cantábrico.

La asociación ecologista <SEO-Birdlife>, ha hecho un llamamiento a las Administraciones Regionales de Castilla y León, Asturias y Cantabria, para que tomen medidas que favorezcan la reproducción del urogallo del Cantábrico, y eviten la desaparición de una especie cuya población se ha reducido a la mitad en los últimos 20 años. A juicio de este grupo conservacionista, los principales obstáculos para la reproducción del urogallo son la fragmentación de los bosques de montaña provocada por la deforestación, y la proliferación de pistas o de otros elementos agresivos en zonas de cantaderos.


Foto: José Maria Fdez. Díaz-Formentí

   Los biólogos de SEO-Birdlife, Ángel Herrero y Ramón Bulbás, ofrecieron ayer una charla en la Casa de Cultura de Villablino donde destacaron que las montañas del Alto Sil albergan uno de los mayores núcleos de urogallos del Cantábrico, junto a otras zonas asturianas como Somiedo o Cangas del Narcea. 

 

   
Foto: José Maria Fdez. Díaz-Formentí

 

Según aseguraron, se estima que actualmente hay en todo el país una población de 600 urogallos pirenaicos machos, y tan solo 300 cantaderos de urogallos cantábricos. Al igual que ocurre con el oso pardo, la población de estas aves gallináceas se divide en dos núcleos, uno cuya amenaza de desaparición resulta especialmente grave como es la zona oriental de la cordillera cantábrica, y otro en la zona occidental donde se encuentran los principales cantaderos. Ángel Herrero destacó la falta de investigación sobre esta ave hasta hace poco, aunque una de las principales conclusiones a las que se ha llegado hasta ahora por parte de los biólogos, es que la fragmentación del hábitat está siendo determinante en el descenso de población, al reducir sus posibilidades de evitar el ataque de predadores generalistas como zorros, o jabalís que se aprovechan de huevos y pollos, o la eliminación de las arandaneras, - que es su alimento clave-, por parte de los ciervos y el ganado. En este sentido, afirmó que el impacto negativo de los bosques por la deforestación, proliferación de pistas en áreas de cantaderos, o las excavaciones a cielo abierto, resulta especialmente grave en los montes de Castilla y León, por lo que hizo un llamamiento a la Junta, para que intente evitar estos hechos. Según Herrero, desde la Administración Autonómica se deberían controlar las arandaneras y el acceso al ganado en estas zonas durante la época de reproducción, (la primavera fundamentalmente), y evitar la superpoblación de jabalís o ciervos.